Introducción Número 2

Tras un forzado paréntesis de cuatro años, la revista Matagorda de estudios puertorrealeños retoma nuevamente su andadura, gracias al impulso del equipo de gobierno municipal. Matagorda nació como una iniciativa para favorecer la difusión del conocimiento de la historia, el territorio, el patrimonio, la cultura y las claves de la específica personalidad de Puerto Real y los puertorrealeños. Una iniciativa, por tanto, profundamente comprometida con la realidad pasada, presente y futura de nuestra ciudad. Una iniciativa abierta e integradora, con vocación de dar cabida a una amplia pluralidad de miradas y perspectivas de estudio e investigación sobre nuestra histórica villa, el espacio común que nos une y que define nuestras señas de identidad colectiva.

Creo, pues, que hemos perdido durante cuatro años oportunidades para profundizar en nuestro propio conocimiento, una condición indispensable para mejorar nuestro desarrollo y para enriquecernos desde el punto de vista social y cultural. Pero creo, también, que han sido años ganados para una maduración lenta y silenciosa del proyecto, al que en ningún momento hemos renunciado. Ello nos ha permitido retomarlo con agilidad y hacer posible la aparición de este segundo número de la revista, en el que hemos trabajado con ilusión renovada.

La respuesta obtenida ha sido muy satisfactoria. La convocatoria para la presentación de originales ha sido respondida por no pocos investigadores y estudiosos, de modo que hoy podemos congratularnos de presentar una nueva entrega de la revista que contiene numerosos trabajos, los cuales, sin duda ninguna, van a interesar en un alto grado al público que se acerque a la lectura de sus páginas. Quiero agradecer a sus autores esta buena disposición, como también a los miembros del consejo asesor y de redacción la buena labor llevada a cabo a la hora de evaluar estos trabajos y de preparar la salida a la luz del segundo número de Matagorda.

Nos queda mucha labor por delante. La primera y principal es poner las bases para consolidar el proyecto, para que todos lo asuman como propio y, de este modo, obtenga la deseable continuidad. La revista tiene pleno sentido como canal compartido de difusión de nuestro acervo cultural colectivo. Por eso mismo, necesita de muchos apoyos, constantes y decididos. A cambio, asumimos el reto permanente de mejorar sus niveles de calidad e impacto, prestando nuestra desinteresada colaboración y poniendo lealmente al servicio de la revista nuestra dedicación y nuestros conocimientos.

Que el nombre de Matagorda, íntimamente unido a nuestra historia y profundamente enraizado en la conciencia colectiva de los puertorrealeños y las puertorrealeñas, siga siendo honrado a través de esta revista, y que sus páginas sirvan eficazmente al objetivo de fomentar y dar a conocer nuestro patrimonio, material e inmaterial, y nuestra cultura. Ese es mi mayor deseo en este día feliz en que presentamos al público el número dos de nuestra revista, el número de la esperanza renacida y renovada en este importante proyecto.

Juan José Iglesias Rodríguez
Director de la Revista Matagorda