El ocio en Puerto Real entre 1960 y 1979 | María José Cruz Busto

María José Cruz Busto

RESUMEN

Con esta investigación pretendemos llevar a cabo una aproximación al panorama lúdico puertorrealeño, más allá del emanado de las instituciones públicas, incluyendo, pues, aquel que parte de la iniciativa privada, a los espacios donde tenían lugar dichas reuniones y a las trabas que restringían o impedían su desarrollo, en un contexto de represión y censura, como fue el periodo final del franquismo y los inicios de la transición democrática.

ABSTRACT

With this research we pretend to carry out an approach to the ludic outlook of Puerto Real, beyond of this emanated from public institutions, including, then, that which depart from private initiative, the places where took place that meetings and the obstacles which restricted or impeded their development, in a context of repression and censoring, as it was the final period of the Francoism and the beginning of the democratic transition.

PALABRAS CLAVE

Puerto Real, ocio, actividades colectivas, iniciativa privada, control, dictadura.

KEYWORDS

Puerto Real, leisure, collective activities, private initiative, overseeing, dictatorship.



 

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo se enmarca en el período comprendido entre 1960 y 1979, abarcando, pues, la etapa final del franquismo y los primeros años de transición hacia el sistema democrático actual. Pretendemos centrarnos en el estudio de una parte de las actividades colectivas de ocio de Puerto Real, concretamente, de aquellas que se encuentran íntimamente ligadas al proceso de iniciativa personal que al colectivo y que, por tanto, se encuentran más alejadas del concepto de institucionalización -por parte de las autoridades civiles, religiosas o sociales-, como ocurre en celebraciones populares del tipo de ferias, carnaval, cruces de mayo o Semana Santa. Por otra parte, este aspecto cuasi personal de las iniciativas se nos antoja un importante punto de inflexión en la ordenada forma de cómo el totalitarismo franquista tenía controlada la sociedad. Es decir, en actividades de este tipo, es donde algunos grupos sociales minoritarios comienzan a asomarse, como agentes activos o simplemente como público, a nuevas formas de experimentación, en este caso del ocio. Con ello no se niega la efectividad de la influencia ideológica en el cambio que supone la Transición, sino en todo caso se le añade otro factor explicativo del cambio. Además, comprobaremos, incluso, cómo algunas de estas iniciativas vienen marcadas por un claro influjo ideológico.

El objetivo último de la investigación es el conocimiento de la realidad lúdica, social y cultural puertorrealeña de las décadas de 1960 y 1970 a través de las fuentes del Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

Entre las hipótesis planteadas lo que se pretende averiguar es si hubo actividades diferentes de las ofertados por los poderes públicos, y en el caso de que la respuesta fuera afirmativa, se pretenderá conocer si parten de iniciativas individuales o colectivas, dónde se celebran fundamentalmente, si hubo una preponderancia de un grupo de edades sobre el resto, así como la distribución de estas actividades en el casco urbano y su entorno próximo y la estacionalidad de tales actividades.

Con respecto a la bibliografía del tema en cuestión que nos ocupa, ésta es muy pobre o casi nula, ya que, si bien es más común encontrarla centrada en el folklore popular y las fiestas típicas, tanto a nivel nacional como a nivel de la provincia de Cádiz, no ocurre lo mismo con aquellas celebraciones organizadas desde el ámbito privado. A pesar de ello, del contexto histórico en el que se enmarca este trabajo, es decir, los años finales de la dictadura franquista y los comienzos de la Transición española, encontramos un volumen mucho mayor de información, desde monográficos  a artículos que nos permiten adentrarnos en el contexto sociológico, económico, político y cultural de la época.

Respecto a las fuentes utilizadas, éstas son fundamentalmente instancias de solicitud y expedientes de resolución procedentes de la sección Gobierno Civil: Bailes (1350), Fiestas (1360) y Teatro (1370) del Archivo Histórico Provincial de Cádiz -en adelante AHPC.-. En ellas podemos apreciar una amplia heterogeneidad, derivada, en primer lugar, de los propios agentes de su confección -desde las propias instancias de solicitud por los demandantes de aprobación hasta las que emanan de funcionarios, distinguiéndose entre éstos los civiles y los agentes de la autoridad-, que dará lugar también a una distinta calidad y cantidad de la información aportada. Serán precisamente aquellas solicitudes que puedan ser consideradas como molestas para el vecindario las que han sido objeto de mayor tratamiento por parte de los artífices administrativos de los expedientes. Más diligencia, si cabe, se pondrá en aquellas otras que pueden ser consideradas proclives a la difusión de ideas o expresiones contrarias al régimen.

De otro lado, la diversidad se nos aparece reflejada en el ámbito cronológico, pues, por el tipo de actividades, no se acomodan a unos ritmos temporales específicos -no se caracterizan por la estacionalidad en todos los casos ni por la reiteración a lo largo de diversas anualidades-. No obstante, y a pesar de la anterior afirmación, es posible declarar que la mayoría de las solicitudes y realizaciones afectan a períodos temporales mayoritariamente no laborales de quienes serán los partícipes. Es decir, dichas iniciativas suelen circunscribirse a los fines de semana -desde la tarde del viernes a la de domingo, ambas incluidas-.

Por último, las actividades incluidas en  las fuentes consultadas, a pesar de estar contenidas en los apartados de Bailes, Fiestas y Teatro, incluyen una variopinta relación de acontecimientos difíciles de encajar en las mencionadas secciones. Así pues, encontraremos desde la firma de discos en una determinada librería hasta la realización de capeas en plena naturaleza.

Otra fuente consultada será la del Archivo Municipal de Puerto Real -en adelante AMPR-, a fin de consultar los presupuestos destinados las festividades colectivas institucionalizadas, fundamentalmente la feria, durante el período que discurre entre 1960 y 1970.

 

LA ESPAÑA DE LOS SESENTA y SETENTA

El contexto histórico en el que se enmarca el objeto de estudio se centra en los años finales del régimen franquista y en el inicio de la transición hacia la democracia. Si la dictadura significó, desde sus inicios en 1939 hasta finales de la década de1950, una reacción de carácter político, económico e ideológico contra las acciones llevadas a cabo durante la Segunda República (1931-1936), a partir de 1960 se puede apreciar en el panorama nacional un proceso acelerado de modernización económica y social, que influyó tanto en la estructura básica de la sociedad como en la mentalidad de los coetáneos, a pesar de que el sistema político imperante seguía girando en torno a un poder unipersonal y dictatorial que emanaba de la figura del generalísimo Franco, que encarnaba los valores del 18 de Julio y de los vencedores de la Guerra Civil.

Es en estos años objeto de estudio, cuando el panorama sociológico español sufrirá una profunda transformación que paulatinamente nos acercará a la realidad actual. En cuanto a la población, observaremos cómo con el desarrollismo tiene lugar la culminación del éxodo rural, originando graves problemas de vivienda en las ciudades y provocando una reducción del tamaño de las familias, con lo cual se superará hacia 1975 la etapa de transición demográfica en nuestro país. El Plan de Estabilización de 1959 y los sucesivos Planes de Desarrollo contribuirán a dicho proceso de concentración urbana y a la industrialización de determinadas áreas de nuestro país. Por otra parte, el turismo acrecentado desde la década de los sesenta afectará demográfica -concentración de población joven en dichas áreas-, económica -los espacios turísticos son centro de actividades de ocio e inmobiliarias, a la par que con los ingresos procedentes del turismo se equilibra una balanza comercial tradicionalmente deficitaria, frenando el importante endeudamiento externo-, política, cultural y sociológicamente. Pues la llegada de estos migrantes estacionales, origina un incremento de los contactos entre España y los países de origen, a la par que posibilita estímulos para la modernización -o globalización- de las costumbres. Por todo ello, durante este periodo, asistiremos a un proceso en el que la población española irá adoptando hábitos europeos, mientras que su realidad política permanece inmovilista.

 

ANÁLISIS DE LA APLICACIÓN DE LA LEY DE ORDEN PÚBLICO DE 1959 EN PUERTO REAL

La Ley 45/1959, de 30 de julio de Orden Público articula todas aquellas actividades que serían contrarias al mantenimiento y salvaguarda de tal orden público, quedando reflejadas en los distintos apartados del artículo segundo de dicha ley. De esta forma, se consideran actos delictivos, según este artículo de la Ley de Orden Público, “los que originen tumultos en la vía pública”, “las manifestaciones y las reuniones públicas ilegales o que produzcan desordenes o violencias y la celebración de espectáculos públicos en iguales circunstancias”, “todos aquellos por los que se propague, recomiende o provoque la subversión (…)”o “los atentados contra la salubridad pública y la transgresión de las disposiciones sanitarias (…)”, entre otros. Será competencia a nivel nacional del ministro de gobernación, en segundo lugar será el Gobierno Civil de cada provincia quien vele por el cumplimiento de esta normativa dentro del ámbito provincial, y en última instancia, los alcaldes de los distintos municipios.

En Puerto Real, encontramos casos concretos en los que se pide permiso al Gobierno Civil para desarrollar eventos de carácter público y éste lo deniega. Así, en 1976 el propietario de la librería Alicia pidió autorización para que el cantaor flamenco Manuel Gerena firmara ejemplares con motivo de la Feria del Libro, pero no le fue concedido por antecedentes desfavorables del autor.[1] Algo muy similar ocurriría un año después, cuando se desautorizó un recital de Víctor Manuel, Rosa León y Jorge Melgarejo en el campo de fútbol municipal por posible alteración del orden público, incluyendo un informe con los expedientes individuales de estos cantautores, anexando incluso las letras de aquellas canciones que habían sido censuradas.[2] Para las autoridades, la celebración de la firma de discos y del concierto podría significar incurrir en algunos de los tres primeros delitos mencionados, al menos potencialmente, por lo cual el permiso era denegado previamente.

Con respecto a los atentados contra la salubridad pública, encontramos un ejemplo. Se trata del centro La Alegría de Vivir, que en el año 1970 pretendía celebrar unos bailes de temporada, pero la autorización fue denegada debido a un informe expedido por la alcaldía, donde exponía que dicho local no reunía las pertinentes condiciones de seguridad e higiene, aunque paralelamente hay un informe favorable de la guardia civil de localidad.[3]

No obstante, estos no eran los únicos motivos para denegar el consentimiento de tales celebraciones, ya que se debía tener en cuenta que el solicitante fuera mayor de edad, que incluyera toda la documentación precisa y que se responsabilizara plenamente del evento que se iba a celebrar y de las posibles consecuencias del mismo. Por tal motivo, será suspendido el concierto de Luis Pastor que iba a celebrarse en el colegio La Salle en 1976, puesto que el presidente del Centro Cultural Popular, asociación organizadora del evento, no se responsabilizaba de lo que pudiera ocurrir en el colegio.[4] En los dos años siguientes se denegará el permiso a dos fiestas camperas que se iban a realizar en la Dehesa de las Yeguas por no incluir la documentación necesaria,[5] y lo mismo le ocurrirá a la cafetería El Pepo un año después.[6]

Era preciso además, en el caso de que se contrataran los servicios de orquestas, grupos de baile, etc., que éstos también tuvieran la correspondiente documentación laboral. Por dicho motivo es denunciada la propietaria de La Medallona en 1961, ya que las doce artistas de baile y la orquesta Las Vegas contratadas no presentaban tal documentación.[7]

Asimismo, se pedía la opinión de los vecinos, y éstos al negarse y comunicárselo a las autoridades, podían impedir la celebración, o al menos restringir el horario. Los vecinos, pues, tendrán un papel relevante en la negación de los permisos, y en 1976, cuando se pretenden celebrar fiestas los fines de semana en el restaurante de la calle Ángel Sánchez nº 72, los vecinos de la zona se lo impiden.[8] Un caso de restricción del horario ocurre en 1978, cuando un particular pretende celebrar una fiesta en la sala El Podium, los vecinos se quejan y se le concede hasta las 22:00 horas.[9] A este mismo particular, un año antes, le impidieron celebrar una fiesta en la terraza de la calle Leñadores, debido a la negativa de dieciocho vecinos, y la guardia civil le recuerda que previamente fue denunciado por permitir la entrada a menores en bailes anteriores a éste.[10]

El caso de La Alegría de Vivir, previamente mencionado, no es el único en el que se incluye un informe de la guardia civil, sino que será algo común en estos procesos de solicitud al Gobierno Civil. En el año 1962, un particular celebra una fiesta familiar en el antiguo balneario, y entre la documentación necesaria habrá un informe de la guardia civil en el cual se describe la “condición de afeminado” -según rumor público- “dedicado a compra y venta de anticuarios” (sic).[11] Otros informes serán, por ejemplo, el ya mencionado caso de aquel en el que se recuerda que el organizador de un baile fue previamente denunciado por permitir entrada a menores, motivo por el cual se prohíbe la celebración de tal actividad; un informe del comisario del cuerpo superior de policía -que es paralelamente el jefe de la comisaría de Puerto Real-, sobre una fiesta celebrada en la caseta municipal en 1979; o el informe confidencial del servicio de información de la guardia civil al respecto de un concierto de Carlos Cano celebrado en el cine Sasián en 1976, en el que se dice que hubo normalidad y el público estuvo integrado por doscientos asistentes. Similar fue el realizado un año después sobre el recital dado por Luis Pastor en el mismo lugar, donde también se indica que éste se desarrolló con normalidad.

 

DESARROLLO DE LAS ACTIVIDADES

Si bien el tema de las fiestas de carácter público es un ámbito en el que no se centra el presente trabajo, es preciso mencionar brevemente la importancia que van adquiriendo éstos como válvula de escape, en un contexto histórico marcado por la represión política, ideológica y cultural. Asimismo podemos apreciar, que paralelamente a la recuperación económica iniciada desde el Plan de Estabilización de 1959 y los subsiguientes planes de desarrollo de la década de 1960, en el caso de Puerto Real es evidente un aumento paulatino del presupuesto empleado por el ayuntamiento para los gastos de la feria, si bien es muy reducido respecto al presupuesto total de que disponía.

En los anexos I y II se muestran dos gráficas sobre la evolución del presupuesto[12] del ayuntamiento de Puerto Real durante la década de 1970. El primero, muestra la evolución del presupuesto total y la proporción de éste destinado a las actividades lúdico-festivas.

Aproximadamente cada dos años, el presupuesto total asciende, grosso modo, dos millones de pesetas en los bienios  comprendidos entre 1963 y 1967; mientras que a partir de 1968 el crecimiento es mucho más significativo, puesto que en un solo año (1968-1969), el incremento es de tres millones de pesetas. Además, en todas las anualidades el presupuesto del municipio es siempre mayor al año anterior, salvo en 1968, en que se mantiene la misma cifra. En cambio, el presupuesto de feria y fiestas, a lo largo de la década, se mantiene lógicamente en unas cifras menores, pero con un crecimiento del 623% -mientras que el del total del Ayuntamiento es de un 296 %-, con un crecimiento global constante, de 65.579 pesetas en 1960 se asciende a 408.633 en 1970. No obstante, en dicha evolución pueden observarse una serie de etapas, reflejadas en el gráfico del porcentaje de presupuesto para Feria y Fiestas.[13] frente a los cuatro primeros años donde hay un estancamiento -incluyendo una pequeña bajada en 1962 y otra leve subida en 1963- los gastos de 1964 y 1965 suponen más que duplicar las cifras iniciales; y desde 1966 a 1969 lo presupuestado se encuentra en cantidades que superan las doscientas mil pero no sobrepasan las trescientas mil; por último, 1970 asiste al segundo mayor crecimiento, multiplicándose por dos las cifras inmediatamente anteriores.

En cuanto a las actividades más solicitadas a lo largo de estas dos décadas al Gobierno Civil, destacan fundamentalmente los bailes, pero también los conciertos, veladas musicales o fiestas camperas.

Los solicitantes podían ser, bien los propietarios de los locales donde se realizaban los bailes, o bien personas privadas que alquilaban el lugar y se encargaban de tramitar la documentación necesaria para la concesión del permiso. También esto podía realizarlo una persona en representación de un colectivo[14] o directamente este colectivo o institución.[15] Lo común en los documentos analizados es ue aparezca plasmado si el solicitante es el portavoz o el presidente de una asociación o colectividad, pero no ocurre lo mismo cuando se trata del dueño o de un particular. A pesar de ello, a veces es posible deducirlo si la persona realiza la petición del mismo local en todas las ocasiones,[16] o si por el contrario varían los lugares donde pretende desarrollar las fiestas. Podemos decir, asimismo, que no parece que haya una preponderancia de un tipo concreto de solicitantes, pues encontramos un gran número de casos de personas privadas, instituciones, personas profesionales o representantes colectivos.

Estas fiestas podían celebrarse por iniciativa privada o particular, pero también como consecuencia de la voluntad de un colectivo para celebrar diversas festividades -como la de la virgen de Lourdes, patrona de Puerto Real-,[17] para recaudar fondos con fines benéficos[18] o para viajes de fin de curso[19] tanto de asociaciones como de alumnos. Otras fiestas llevadas a cabo por los estudiantes eran las que se realizaban con motivo de la celebración del final del curso escolar.[20]

En cuanto a las galas, festivales o veladas musicales,[21] designaban a todas aquellas fiestas en las que, como el propio nombre indica, se incluía música, que por lo general -y este hecho es extensible asimismo a las anteriores fiestas citadas- solía ser enlatada, esto es, procedente de discos de vinilo, aunque excepcionalmente la música era en directo,[22] como consecuencia del boom de la música entre los jóvenes, potenciada por las radio y la televisión.[23]

No obstante, estos mismos términos podían designar actividades distintas. Velada puede utilizarse para designar los bailes anteriormente descritos, así como para designar aquellas fiestas que incluyen actuaciones variadas, como las organizadas para celebrar el fin del curso escolar,[24] como reunión de un colectivo[25] o como sinónimo de verbena.[26] Paralelamente, tuvieron lugar en la localidad dos veladas de boxeo en el año 1976,[27] la primera el 14 marzo en la plaza de toros y la segunda el 19 de diciembre en el centro de Formación Profesional, ambas organizadas por el presidente de la Federación Gaditana de Boxeo, Antonio A. de la R.

Con respecto a las anteriormente citadas verbenas, podemos definir éstas como fiestas de carácter popular, celebradas en espacios abiertos, por lo general en la calle, y enmarcadas dentro del ámbito de un barrio, siendo organizadas por los vecinos del mismo sin intervención del ayuntamiento, salvo para la concesión de las licencias pertinentes.[28]

Debemos hacer hincapié en que expresiones como sala de fiestas o función de variedades, escondían a veces otra realidad vinculada con actividades de prostitución. Encontramos des ejemplos de ello en las proximidades del puente Suazo, en el término de Puerto Real colindante con San Fernando.[29]

La existencia de estas salas de fiestas respondía a la doble moralidad imperante durante el franquismo, fruto de la prohibición de la coeducación de niños y niñas, y del clima represivo y autoritario. Esta doble moral precisaba de unos espacios particulares, los prostíbulos, donde una serie de profesionales satisfacían las “necesidades” de muchos hombres y se evitaba así mancillar el honor de las mujeres honestas. Era, pues, una válvula de escape tolerada, sobre todo si tenemos en cuenta la preeminencia del hombre en la sociedad tradicional española y que estos temas eran motivo de reconocimiento.

Otra categoría de fiestas eran las de carácter familiar,[30] que por lo general se denominaban así para no tener que cumplir una serie de requisitos que de otro modo eran obligatorios, es decir, era un subterfugio empleado para agilizar la concesión del permiso, lo cual no significaba que solo tuvieran cabida los miembros de la familia en exclusiva. Un caso de fiesta familiar fue la celebrada el 12 de agosto de 1967 en la caseta Bazán para los veraneantes de la localidad, puesto que Puerto Real era un lugar tradicional de recepción de turismo desde comienzos del siglo XX, por el ambiente salubre y beneficioso del pinar de Las Canteras, en cuyas proximidades, muchos de estos veraneantes venidos de zonas del interior -como Sevilla o Madrid- se construían residencias que eran ocupadas en períodos vacacionales, o compraban viviendas dentro del casco urbano. La solicitud para la celebración de dicha fiesta familiar adjuntaba una tarjeta de recomendación del Almirante Gener,[31] que actuaría como agente acelerador del proceso de autorización, dada la influencia de este militar incluso en el ámbito de la administración.

Las barbacoas y las fiestas camperas, se celebraban en las afueras del pueblo y su número era muy inferior al de los bailes, pues para este período sólo se piden tres licencias para hacer barbacoas[32] y dos para fiestas camperas,[33] pero ya en momentos muy tardíos, a finales del período que se va a estudiar. De las primeras podemos decir que se celebraron dos de ellas en las casetas de El Dique y Familiar, ambas en el pinar de Las Canteras, y la tercera en la venta El Pinar también en las afueras del núcleo urbano. Las segundas también se pretendían celebrar en las afueras, en el pinar de la Dehesa de Las Yeguas -una de ellas incluso incluía como actividad lúdica el toreo de una vaquilla-, aunque no llegaron a llevarse a cabo, ya que los organizadores no presentaron toda la documentación necesaria.

Con respecto a las representaciones musicales, podemos decir de ellas que comienzan a ser más numerosos a finales de la década de 1970, y será concretamente el año de 1976 cuando tengan lugar más conciertos y recitales, desarrollándose por lo general en el cine Sasián y, en menor medida, en el Ideal Cinema y en el teatro “Principal”.[34] Asimismo hubo varios acontecimientos de este tipo que se proyectaron en el patio del colegio La Salle y el campo de fútbol Sancho Dávila, como los conciertos de Luis Pastor[35] y Víctor Manuel, Rosa León y Jorge Melgarejo,[36] respectivamente y ya citados con anterioridad, pero que fueron desautorizados, a pesar de que las amplias dimensiones de estos dos espacios eran más adecuadas para ofrecer conciertos, puesto que permitían la asistencia de un volumen de público mucho mayor que los cines Sasián e Ideal Cinema o el Teatro Principal, siendo estos acontecimientos precedentes de los posteriores macroconciertos.

Otros casos más aislados de actividades culturales o de ocio, debido a que éstas se han llevado a cabo una única vez, o al menos solo aparecen en los expedientes en una ocasión, son la fiesta infantil organizada en 1976 en el parque del Porvenir por la Asociación de Amas de Casa de Puerto Real,[37] el ciclo cultural organizado ese mismo año por Gaspar C.,[38] la elección de la reina, en la Feria de 1978, donde se contó con la actuación de Isabel Pantoja[39] o la exposición de canarios organizada en el Tele Club en 1977.[40]

Una mención especial requieren dos acontecimientos recogidos en los expedientes, por un lado la representación teatral en el Colegio Reggio de la obra La Orgía de Enrique Buenaventura por el grupo Esperpento de Vigo en el año 1976[41] y por otro lado la queja de presencia de la carroza “Gay Libre” en cabalgata de la Feria de 1979 por parte de unos padres de familia (sic).[42] Ante estas cuestiones creemos que es necesario detenernos.

En primer lugar, debemos profundizar en el tema de la representación teatral, pues el argumento de la obra La Orgía trata temas de crítica social, debido a la militancia en la izquierda política de su creador, Enrique Buenaventura. En este contexto hay que recordar que en 1966, el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, puso en marcha la Ley de Prensa e Imprenta. Esta ley supuso un gran paso en el proceso de apertura del régimen, ya que eliminó la censura previa, permitiendo de este modo una mayor libertad de prensa y que también repercutió en el cine y en el teatro, puesto que potenció una mayor tolerancia y permisividad.

La queja de los padres de familia respecto a la carroza “Gay Libre” se puede estudiar en una doble vertiente. Por un lado es posible observar la férrea moralidad sexual, con un fuerte rechazo de la homosexualidad, producto de la educación impartida durante el franquismo.

Franco recompensó la lealtad de la Iglesia durante la guerra civil, reservándole a ésta el control de la educación, que se reflejó en tres aspectos: la prohibición de la coeducación, la educación diferenciada de las chicas respecto a los chicos y la prohibición de cualquier forma de educación sexual. Como consecuencia de ello la censura y la represión se expandieron incluso hasta las parcelas de la vida privada, hasta tal extremo que se censuraban las llamadas “amistades particulares”, es decir, las manifestaciones particulares de afecto.[43]

Por otro lado, y el clara oposición a esta realidad, comenzó a surgir otra paralela que pretendía acabar con la moralidad arcaica e intransigente, y ya en los años de la Transición es posible ver una serie de publicaciones eróticas que irán en aumento, aparecen los primeros desnudos en las películas, con lo que se va normalizando la cuestión sexual.[44] Asimismo en la década de 1960 comenzó a surgir la cultura gay, aunque de forma aún clandestina, pues a la Ley de Vagos y Maleantes, en vigor desde 1954 y que también perseguía a los homosexuales, le siguió en 1970 la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, cuya finalidad era “curar” a los homosexuales.

En este panorama general destacarán las acciones llevadas a cabo en Cataluña y la zona sur de Andalucía, por parte de colectivos gays, pues eran áreas tradicionalmente más tolerantes.[45] A pesar de ello, es preciso decir que la carroza gay tuvo lugar un año después de que entrara en vigor la Constitución de 1978, momento en el que se liberaliza y democratiza el Estado español.

 

LUGARES DE OCIO

Con respecto a los diferentes centros de ocio, educación, deporte, hostelería y espacios públicos utilizados por diversas asociaciones, podemos organizarlos, según las áreas donde se encuentran, en tres zonas bien diferenciadas en el núcleo urbano de la localidad. Estas tres zonas serían, en primer lugar, la ribera del Paseo Marítimo -a lo largo de todo el cual encontramos el balneario, la biblioteca municipal, el Teatro Principal o el pub La ballena, por citar locales pertenecientes a diferentes ámbitos-; en segundo lugar, el núcleo urbano propiamente dicho, coincidiendo con el casco histórico, cuyos ejes principales son la calle de La Plaza y la calle Ancha, en perpendicular a la primera, y en torno a las cuales se articulan los principales centros de ocio y esparcimiento, así como de educación y de administración pública -siendo ejemplos de los mismos el colegio La Salle, el campo de fútbol Sancho Dávila o el cine Sasián-; en tercer lugar encontramos un área con una densidad poblacional muy inferior a la de las otras zonas, el área que corresponde al pinar de Las Canteras, entendida esta zona no como el territorio exclusivo del pinar, sino también el área circundante que discurre entre éste y la vía del tren, y donde debido al escaso poblamiento, los centros de educación y ocio son mucho más limitados -dos casetas, el restaurante “El patio del Pozo” y la Escuela de Formación Profesional Virgen del Carmen-. Otra caseta, la Municipal, no aparece recogida, porque cambió su ubicación en múltiples ocasiones a lo largo del tiempo, y en ella se llevaba a cabo la elección de la reina de la feria, así como otros acontecimientos similares.

Otra división posible y quizá más acorde a lo que se pretende estudiar, por ser más sistemática, sería procediendo a clasificar la función de los diferentes edificios públicos y privados donde, en el período de 1960 a 1979, tuvieron lugar diversos actos de carácter festivo, cultural, formativo o informativo.[46]

De esta manera en primer lugar podríamos centrarnos en el análisis de la ubicación de los centros educativos recogidos en los expedientes, la Escuela de Formación Profesional Virgen del Carmen, el Colegio La Salle, el Instituto de Bachillerato Manuel de Falla, el Colegio Reggio y el Colegio María Auxiliadora, situados todos en el casco histórico, exceptuando la ya anteriormente citada escuela de formación profesional, debido a la mayor concentración de población en el centro urbano respecto a las otras áreas, lo que hace que sea preciso dotarse de más centros educativos que hagan frente a la demanda de educación.

Otro segundo grupo lo formarían los edificios, tanto privados como públicos, destinados a actividades culturales y deportivas diversas. En la zona de Las Canteras encontramos exclusivamente la plaza de toros provisional, que, como su propio nombre indica, no estaba instalada allí todo el año, aunque sí con regularidad. Será el casco urbano el área con una mayor densidad de centros de esta tipología, encontrando dos espacios destinados al deporte, como son en campo de fútbol municipal Sancho Dávila y la pista polideportiva Cadete García Reyes, dos cines, Ideal Cinema y “Pastor”, la sede de la asociación católica La Alegría de Vivir, sita en el sótano de la desacralizada Iglesia de San José, y por último la casa de la congregación religiosa de San Juan Bosco, donde se llevaban a cabo actividades de carácter cultural. Por último, en el ámbito de la ribera del muelle encontramos la Biblioteca Municipal, el Teatro Principal y el Tele Club, un edificio concebido para albergar diversas actividades culturales y lúdicas, y que estaba integrado por un bar, un salón de actos y diversas salas de reuniones.

Un tercer bloque estaría constituido por todos aquellos locales destinados al sector hostelero, y al igual que en los casos anteriores, el mayor volumen se concentra en el casco urbano -a diferencia de lo que está sucediendo en la actualidad, donde se observa una tendencia a la concentración de los mismo a lo largo de la ribera del Paseo Marítimo y de sus zonas aledañas-. En Las Canteras encontramos la caseta El Dique, instalada en dicho Paseo de Las Canteras por Astilleros Españoles S.A., y el bar-restaurante El patio del Pozo. En el núcleo urbano encontramos una preeminencia de bares, como El Podium, el situado en la calle Cruz de la Degollada -cuyo nombre no aparece en la documentación-, o el bar de la hermandad de la Vera Cruz, mientras que otros son bares-restaurantes como el D. Laure o La Antorcha -que dispone de una ampliación, con patio, denominada Academia Cultural y Salón del Estudiante- o cafetería-bar como El Pepo. Asimismo encontramos el hostal Bahía de Cádiz y el mesón El Escudero. Por lo que respecta al sector hostelero, en la zona del Paseo Marítimo encontramos el pub La Ballena y el antiguo balneario Nuestra Señora del Carmen que disponía de una sala grande y una terraza exterior y que pasó a denominarse simplemente El Balneario.

Los espacios públicos utilizados por diversas asociaciones fueron tres, situados todos en el centro urbano, los jardines del Porvenir -aunque ya en las proximidades de Las Canteras-, la urbanización de San Eloy y la plaza del General Sanjurjo, que actualmente se llama plaza de la Iglesia, por estar ubicada en las cercanías de la Iglesia de San Sebastián.

Con respecto a la propiedad cambiante, encontramos la caseta Bazán sita en el Paseo de Las Canteras y que en un primer momento perteneció a una entidad institucional privada, y ya con posterioridad pasó a ser  de propiedad privada, esto es, se desvinculó de la Empresa Nacional Bazán, cambiando varias veces de nombre y pasando a denominarse Bar Familiar o Caseta Familiar.

Estas fiestas tenían lugar por lo general durante los fines de semana, aunque eso no quiere decir que fuera exclusivamente en esos días, pues también encontramos casos donde las actividades lúdicas se desarrollan un lunes o un miércoles por ejemplo.[47] No se observan grandes diferencias en la celebración de las mismas a lo largo del año, aunque quizá sean más abundantes durante los meses de verano. Además es preciso matizar que no en todos los casos se especifica el día o el mes en el que se pretende que se desarrollen.

 

CONCLUSIONES GENERALES

Para finalizar, podemos hacer hincapié en las ideas fundamentales que se han desarrollado a lo largo del trabajo de investigación, dando respuestas a las hipótesis planteadas.

En primer lugar, destacaremos la variedad de actividades que se desarrollaron entre 1960 y 1979, desde conciertos, veladas musicales, verbenas de barrio o fiestas familiares a casos más concretos como la exposición de canarios o la fiesta infantil celebrada en el parque del Porvenir por la Asociación de Amas de Casa.

Al igual que con las actividades, respecto a los solicitantes también hay que tener en cuenta la gran variedad, pues no parece que haya una preponderancia personas privadas, instituciones, personas profesionales o representantes colectivos, sobre el resto, sino que a grandes rasgos aparecen equilibrados.

Respecto a la cuestión de la preponderancia de un grupo de edades sobre el resto, no podemos darle una respuesta, debido a que en la documentación utilizada no aparecen reflejados los asistentes a las actividades, aunque se puede deducir en casos concretos, como en las fiestas organizadas por estudiantes, pero no en el resto, con lo que no podemos obtener una visión global de los invitados e integrantes de tales acontecimientos.

Por último, los lugares donde se desarrollaban estas celebraciones se concentraban fundamentalmente en el casco histórico de la villa, acogiendo a un grupo muy variado de lugares de diversión y ocio.

A modo de conclusión podemos incidir en el carácter heterogéneo de las actividades desarrolladas y de los solicitantes, en la condensación de estas actividades en el núcleo urbano. Quizá también sea necesario hacer hincapié en las restricciones que tenían lugar, ya que para cualquier evento era preciso presentar una serie de documentos, sin los cuales todo permiso quedaba denegado, y en cómo se alegaban unas actividades para celebrar otras, que, de otro modo no serían aceptadas o lo serían pero con serias restricciones o mediante la cumplimentación de una documentación mucho más prolija.

 

ANEXO I

 

ANEXO II

 

BIBLIOGRAFÍA

FUENTES MANUSCRITAS

AMPR. EXPEDIENTE DE GASTOS REALIZADOS EN LA FERIA Y FIESTAS DE LA VILLA. Expediente 1267.

AMPR. EXPEDIENTE DE GASTOS REALIZADOS EN LA FERIA Y FIESTAS DE LA VILLA. Expediente 1734.

AMPR. EXPEDIENTE DE GASTOS REALIZADOS EN LA FERIA Y FIESTAS DE LA VILLA. Expediente 1735.

AMPR. EXPEDIENTE DE GASTOS REALIZADOS EN LA FERIA Y FIESTAS DE LA VILLA. Expediente 1736.

AMPR. EXPEDIENTE DE GASTOS REALIZADOS EN LA FERIA Y FIESTAS DE LA VILLA. Expediente 1737.

AMPR. EXPEDIENTE DE GASTOS REALIZADOS EN LA FERIA Y FIESTAS DE LA VILLA. Expediente 339/1.

AMPR. EXPEDIENTE DE GASTOS REALIZADOS EN LA FERIA Y FIESTAS DE LA VILLA. Expediente 1776-1778.

AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

AHPC. Gobierno Civil. Fiestas. Expediente. 1360.

AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

 

FUENTES IMPRESAS

ABELLA, R.: La vida cotidiana bajo el régimen de Franco. Madrid. Ediciones Temas de Hoy. 1996. 367 págs.

ALONSO TEJADA, L.: “La represión sexual en la España de Franco: II La censura cutural”, en Historia 16 (Madrid), nº 10. 1977 págs 29-36.

ESLAVA GALÁN, J.: La España de las libertades. Madrid. Editorial Espasa Calpe.1997. 212 págs.

CLEMINSON, R.; VÁZQUEZ GARCÍA, F: Los invisibles. Una historia de la homosexualidad masculina en España, 1850–1939. Editorial Comares. 2011. 336 págs.

VV.AA.: Imágenes de un pueblo: Puerto Real. Puerto Real [s.a.]. 109 págs.

 

FUENTES DIGITALES

http://search.boe.es/g/es/bases_datos/

http://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad_en_Espa%C3%B1a

 

APÉNDICE

Plano de Puerto Real: Los espacios de las actividades

 

 

NUMERACIÓN INCLUIDA EN EL GRÁFICO

1.- Caseta El Dique.

2.- Bar-restaurante El patio del Pozo, en dicho lugar de Las Canteras.

3.- Plaza de toros provisional.

4.- Caseta de la Empresa Nacional Bazán, luego Bar Familiar o Caseta Familiar.

5.- Actual I.E.S. Virgen del Carmen, antes Escuela de Formación Profesional Virgen del Carmen.

6.- Campo de fútbol municipal Sancho Dávila.

7.- Colegio La Salle.

8.- Antigua sede del I.B. Manuel de Falla.

9.- Jardines del Porvenir.

10.- Bar-cafetería El Pepo.

11.- Bar en c/ Cruz de la Degollada.

12.- Pista polideportiva Cadete García Reyes.

13.- Urbanización San Eloy.

14.- Casa San Juan Bosco.

15.- Bar-restaurante D. Laure.

16.- Asociación La Alegría de Vivir en el sótano de la desacralizada iglesia de San José.

17.- Hostal Bahía de Cádiz.

18.- Mesón El Escudero.

19.- Bar-restaurante La Antorcha, dispone de una ampliación, con patio, denominada Academia Cultural o Salón del Estudiante.

20.- Colegio María Auxiliadora.

21.- Actual Plaza de la Iglesia, antes del General Sanjurjo.

22.- Bar El Podium.

23.- Bar de la Hermandad de la Vera Cruz.

24.- Cine Ideal Cinema.

25.- Teatro Principal.

26.- Pub La Ballena.

27.- Biblioteca pública municipal.

28.- Cine Pastor.

29.- Tele Club.

30.- Balneario Nuestra Señora del Carmen.

31.- Colegio Reggio.


[1] AHPC. Gobierno Civil. Teatro.  Expediente 1370.

[2] Ibídem.

[3] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

[4] AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

[5] AHPC. Gobierno Civil. Fiestas. Expediente 1360.

[6] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente1350.

[7] Ibídem.

[8] Ibídem.

[9] Ibídem.

[10] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

[11] Ibídem.

[12] A.H.M.P.R. Expediente de gastos realizados en la feria y fiestas de la villa. Exp. 1267, 1734,1735, 1736, 1737, 339/1, 1776-1778.

[13] Ibídem. Los datos concretos se plasman en la siguiente tabla:

Año Presupuesto total Presupuesto de feria
1960 5.475.887,90 65.579,07
1961 6.280.559,44 68.589,88
1962 6.314.849,59 53.750,79
1963 6.398.322,30 77.727,71
1964 8.355.026,40 172.098,24
1965 8.609.137,90 163.649,93
1966 8.791.400,91 220.594,53
1967 10.725.000,00 202.070,73
1968 10.725.000,00 284.962,33
1969 14.366.116,00 298.656,35
1970 16.260.272,00 708.633,00

 

[14] Ibídem.

En 1970 Pedro C. C. como representante del Centro Juvenil Don Bosco, solicita que se le conceda la Caseta Municipal o la caseta Bazán, y un año más tarde, el mismo particular realizará la misma petición para el verano en nombre de los cooperadores del colegio salesiano.

En 1976 encontraremos otros tantos ejemplos: Josefa G. C. en representación de los alumnos de oficialía de la Institución Generalísimo Franco, pide autorización para celebrar una fiesta el 27 de noviembre en el Balneario; Jesús E. A., en nombre de los alumnos de inglés del Instituto Manuel de Falla, pidió al Gobierno Civil que se les permitiera celebrar otra el 4 agosto para recaudar fondos para el viaje de fin de curso; Antonio A. de la R., presidente de la federación gaditana de boxeo, como representante de dicha federación, pidió autorización para celebrar una velada de boxeo el 19 de diciembre en el Instituto de Formación Profesional Virgen del Carmen; Sagrario C., como representante de los alumnos del Instituto Manuel de Falla, solicitó una autorización para celebrar una fiesta en Ideal Cinema el 8 y 9 de abril y el 29 mayo;  y Juan G. M., en nombre del Movimiento Scout Católico pidió que se les concediera realizar un baile en el local anteriormente citado.

Por último en 1979 Manuel B., presidente de la Asociación de Vecinos de San Eloy, realizó una petición para celebrar una velada el 22 y 24 de junio.

[15] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

En el año 1969, la Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto de Formación Profesional Virgen del Carmen solicitó la concesión de varios permisos para realizar bailes el 28 de septiembre y el 5 de octubre en La Alegría de vivir, quien realizará la petición para la celebración de bailes el 10 de agosto y el 6 de septiembre.

De nuevo en 1970, la Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto de Formación Profesional Virgen del Carmen, solicitó un permiso para tres meses. Ese mismo año, la Academia María Auxiliadora solicitará realizar la fiesta de fin de curso en 21 de junio en el Teatro Falla de Cádiz.

Los Padres Salesianos y el Consejo Local de Cooperadores Salesianos en 1973 pedirán permiso para celebrar bailes los domingos en la casa San Juan Bosco.

En 1976 será el colectivo de alumnos del Instituto Manuel de Falla quien solicite la licencia para realizar una fiesta el 27 mayo en el Teatro Principal.

En 1977 serán dos asociaciones las que pidan celebrar bailes: en primer lugar la de Antiguos Alumnos del Instituto de Formación Profesional Virgen del Carmen, para llevarlos a cabo en el mismo centro educativo, y el Círculo de Educación Permanente de Adultos, dependiente del Colegio Nacional Reggio, en la sala Ideal Cinema, el 26 de marzo, para conseguir fondos para un viaje de fin de estudios.

[16]AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

De los años 1968 a 1973, ambos incluidos, pero a excepción de 1970, Francisco M. A., propietario de El Balneario, pedirá autorización al Gobierno Civil para celebrar bailes, por lo general en verano y a principios de otoño -para 1969 no disponemos de fechas, pero sí para el resto, por lo que es posible saber que para 1971 y 72, el evento se celebra el 25 de julio y para 1973 el 16 y el 30 de septiembre, así como el 7, 12 y 14 de octubre- en dicho establecimiento de su propiedad.

José R. P., dueño del bar La Antorcha  solicitará dicho permiso para los años 70 y 76.

En 1976, Carmen V. P., la propietaria del restaurante D. Laure, pidió permiso para celebrar bailes los fines de semana y dos años después pidió una renovación para el permiso, que le fue concedido.

En 1977, Ricardo R. B. realizará tal petición para su establecimiento, el bar El Podium, así como en el anexo del mismo, también de su propiedad para los días 20, 26 y 27 de marzo. Al año siguiente realizará otra petición para celebrar fiestas en El Podium.

[17]AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

[18]AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

Como las organizadas por la Academia María Auxiliadora a beneficio de los niños de la casa de acogida de las Reverendas Madres Filipensas en el mes de diciembre de 1969 y de 1972.

[19]AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

En 1976 encontramos varios ejemplos de fiestas celebradas para recaudar fondos con motivos de los viajes de fin de curso de los distintos institutos y academias: en primer lugar el celebrado el 27 de noviembre en El Balneario por los alumnos de oficialía de la Institución Generalísimo Franco, el segundo lugar la fiesta del 4 de agosto de los alumnos de inglés del Instituto Manuel de Falla, y en último lugar la celebrada en el Hotel Puerto Bahía -situado en la localidad del Puerto de Santa María- por los alumnos de la Academia María Auxiliadora, que, con el fin de recaudar más fondos, incluyó un pase de modelos de Cortefield, dos orquestas, Casablanca y Tabasco, y la “actuación especial del genial Pepe Da Rosa” (sic) .

Un año más tarde, el 26 de marzo, en Ideal Cinema, será el Círculo de Educación Permanente de Adultos, quien realice una fiesta para recaudar fondos para un viaje.

[20]AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

En 1976 los alumnos del Instituto Manuel de Falla celebrarán una fiesta de fin de curso en Ideal Cinema, el 29 mayo, con la orquesta Casablanca y el cuarteto Troya Show.

[21]AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

Se cita como gala musical aquella requerida por el delegado local de juventud para el 19 de diciembre de 1976, en homenaje a  los ancianos de la residencia Joaquina de Vedruna, que iba a celebrarse en el centro de Formación Profesional.

Con respecto a los festivales, en 1969 la Academia María Auxiliadora organiza uno en el Instituto Manuel de Falla, a beneficio de los niños de la casa de acogida de las Reverendas Madres Filipensas el 14 de diciembre, con un informe del comisario jefe provincial en el que testifica que las 80.500 pesetas recaudadas se entregaron por Almirante Marqués de la Casa Cervera.

AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

Dos años después, el rector del  Instituto Virgen Carmen será quien organice un festival musical el de 24 mayo en la plaza de toros, con motivo de la festividad de María Auxiliadora.

Un tercer festival será el celebrado en el colegio La Salle el 3 de julio de 1976.

AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

El término velada musical  aparece en la petición de Macario V. L. para llevarlas a cabo en cine Pastor.

AHPC .Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

En el colegio La Salle se celebrarán dos veladas, el 6 y el 13 de agosto de 1977.

[22]AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

En Ideal Cinema, el 29 de mayo de 1976, los alumnos del Instituto Manuel de Falla celebran un baile que incluía a la orquesta Casablanca y al cuarteto Troya Show, y ese mismo año la Academia María Auxiliadora organiza una fiesta en el Hotel Puerto Bahía en la que actúan dos orquestas, Casablanca y Tabasco.

[23] ABELLA, Rafael.: La vida cotidiana bajo el régimen de Franco, p. 265. Madrid. Ediciones Temas de Hoy. 1996.

[24] AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

El 14 de agosto de 1976 se lleva a cabo una velada en el colegio La Salle con las actuaciones de varias chirigotas, un dúo flamenco compuesto por Juan y José María Bohórquez, la rondalla La Salle, el ilusionista Profesor Robert, el guitarrista Vadillo y presentado por José María Rodríguez y María Lourdes Bocanegra.

[25] AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

La Hermandad de la Vera Cruz celebró el 1 de septiembre de 1973, en una casa particular de la calle Calvo Sotelo, que actualmente se denomina de la Plaza.

[26] AHPC Gobierno Civil. Fiestas. Expediente 1360.

El presidente de la Asociación de Vecinos de San Eloy, Manuel B., solicita la concesión de un permiso para celebrar veladas el 22 y el 24 de junio de 1979, la segunda de ellas para celebrar la festividad de San Juan.

[27] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

[28] Véase nota 12.

AHPC. Gobierno Civil. Fiestas. Expediente 1360.

José H. P. organiza el 10 de agosto de 1979 una verbena popular en la plaza General Sanjurjo, actualmente la plaza de la Iglesia.

[29] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

En 1961 la guardia civil denuncia a la propietaria de La Medallona por no tener documentación laboral de los actuantes, doce artistas de baile -de veintitantos años, excepto una de cuarenta, casi todas de fuera de la provincia- y la orquesta Las Vegas, y un año después,  Juan Manuel P. R. solicita la apertura de una sala de fiestas en el almacén número 5, pero se le deniega por ser menor de edad.

También en el puente Suazo se ubicaba la sala de fiestas El Varadero.

[30] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

En 1962 se celebra una fiesta familiar en el Balneario y la petición adjuntaba el previamente comentado informe de la guardia civil sobre la “condición de afeminado (según rumor público) … dedicado a compra y venta de anticuarios” del organizador del evento, cuyo nombre se omite por razones de privacidad.

[31] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

[32] AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

En 1977 el Partido Comunista Español llevará a cabo dos barbacoas, una primera el 30 de julio en la Caseta Familiar y otra el 13 agosto en la Caseta El Dique. Una tercera petición para obtener el permiso para una barbacoa la realizará la Venta El Pinar el 9 julio.

[33] AHPC. Gobierno Civil. Fiestas. Expediente 1360.

Eloy G. L. y los Antiguos Alumnos de la Salle pedirán una autorización para hacer una fiesta campera en la Dehesa de las Yeguas, en 1978 y 1979 respectivamente, pero ambas fueron denegadas por no incluir la documentación necesaria.

[34] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

[35] Ibidem.

[36] Ibidem.

[37] AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

[38] Ibidem.

[39] AHPC. Gobierno Civil. Bailes. Expediente 1350.

[40] AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.

[41] Ibidem.

[42] AHPC. Gobierno Civil. Fiestas. Expediente 1360.

[43] ALONSO TEJADA, Luis: “La represión sexual en la España de Franco: II La censura  cultural” en Historia 16, nº 10, pp. 29-31.

[44] ESLAVA GALÁN , Juan: La España de las libertades. Madrid. Editorial Espasa Calpe.1997. Pp. 108-109.

[45] ESLAVA GALÁN , Juan: La España de las libertades. Madrid. Editorial Espasa Calpe.1997. P. 88.

[46] Véase el plano de Puerto Real adjuntado en el apéndice. Téngase en cuenta que en todo momento nos referimos a aquellos casos que han sido citados en los expedientes del Archivo Histórico Provincial de Cádiz, y que, por tanto, no son éstos los únicos centros educativos, culturales, deportivos y hosteleros de la localidad, sino que son los únicos reflejados en dicha documentación, y estudiados por tal efecto.

[47] AHPC. Gobierno Civil. Teatro. Expediente 1370.